
Muchos libros, muchas voces y un poco más.
¡Qué dulce es una cama regalada!
¡Qué necio el que madruga con la aurora,
Aunque las musas digan que enamora
Oír cantar a un ave la alborada!
Decir adiós, cuando uno aún no es viejo,
es como oler un perfume de hierbas
por la mañana, antes de ir al trabajo.
El baño se convierte en una sierra
anticipadamente fatigada.
El frasco de perfume es el emblema
de la montaña con tufillo a tinta
Te invito a dar un paseo
por las esquinas del alma
donde yacen los valores
de un vientre que los resguarda.
No es necesaria etiqueta
con tu silueta ya alcanza
es muy breve el recorrido
y es pequeña la distancia.
Si lo prefieres, descalzo
Lo único que podría curarme
o que al fin me sacara de este hospicio
es subir a un auto de línea sport
no muy confortable
pero amplio
que lo manejara
un hombre pudiente
potente
y valeroso
o sea temeroso de sí.